domingo, 16 de noviembre de 2014

¿GENES RELACIONADOS CON LA VIOLENCIA?


 
(1) violencia reflejada en un niño



Aunque pensemos que la violencia viene determinada por causas como traumas en la infancia, o el entorno familiar hay un factor más, la genética.

Nuevas investigaciones han demostrado que la crueldad puede ser innata.

La violencia se define como un comportamiento deliberado que puede resultar en daños físicos o psicológicos a otros seres humanos, a los animales o cosas (vandalismo).

Existen varios tipos de factores de riesgo de violencia2 tanto a nivel personal como a nivel de los distintos ambientes en los cuales interactúan las personas. Por ejemplo situaciones como haber sido víctima de personas abusadoras o haber sufrido experiencias de humillación, pérdida, rechazo o marginación aumentan la probabilidad de desarrollar comportamientos de agresividad o problemas de conducta en la víctima. Además, características propias de la vida familiar como conflictos familiares, problemas económicos, castigos severos o inconsistentes, falta de apoyo de los padres, paternidad irresponsable o ausencia de padres también llevan a esa persona a desarrollar un carácter violento.

Aparte de estos factores, se ha podido demostrar que la genética también puede intervenir en el comportamiento violento.
  
Un grupo de neurocientíficos del Instituto Karolinska, en Suecia, analizaron el ADN de 800 reclusos de Finlandia, y descubrieron que los individuos condenados varias veces por delitos relacionados con la agresividad poseían al menos una de las siguientes variantes genéticas: CDH13 y/o MAOA.
El gen MAOA, también conocido como el “gen del guerrero”, controla la producción del neurotransmisor llamado dopamina. Si su actividad disminuye, y el portador además consume alcohol, cocaína o anfetaminas, se produce una explosión de dopamina que puede llevar a cometer delitos violentos.

Por otra parte, el CDH13 codifica una proteína de la cohesión neuronal que contribuye a las conexiones de las células nerviosas en el cerebro. Las personas con las dos variantes, según los investigadores, tienen hasta 13 probabilidades más de cometer un delito violento.

El estudio también demuestra por qué la mayoría de los asesinos en serie son hombres. Esto es debido a que como el gen MAOA se encuentra en el cromosoma X, tener un alelo o versión defectuosa del gen tiene remedio en el caso de las mujeres, que cuentan con dos de esos cromosomas. En cambio, los hombres, con un solo cromosoma X, carecerían de repuesto.

Para concluir hay que decir que la presencia de estos genes no es del todo determinante del comportamiento violento, ya que si se lleva una vida lejos de los demás factores de riesgo nombrados anteriormente, puede que los genes no se lleguen a manifestar; los genes tan solo son un factor más.

Realizado por:
Mari Carmen Baena Antúnez
María José Urbano Pérez

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