martes, 1 de diciembre de 2015

Un parche para la diabetes

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Son muchos los intentos para facilitar el día a día de las personas diabéticas. Las bombas de insulina, son dispositivos para medir constantemente el nivel de la glucosa, en definitiva, sistemas que intentan imitar la función del páncreas. El control de glucosa en sangre y la inyección de la hormona que disminuye su nivel, insulina, es la constante de estos pacientes y cualquier avance que mejore estas herramientas supondrá una mejora en su calidad de vida. 


Un dispositivo, de momento en pruebas, podría ser una alternativa indolora para mantener a raya el azúcar en sangre. Se trata de un parche desarrollado por investigadores del Departamento de Ingeniería Biomédica de la Universidad de Carolina del Norte (UNC) que promete ser una alternativa a las agujas que cada día penetran la piel de las personas con diabetes tipo 1 o con la tipo 2 que dependen de la insulina para controlar sus niveles de glucosa. En España más de cinco millones de personas padecen diabetes que genera 7 de cada 10 amputaciones no traumáticas; que un 16% de las personas ciegas tengan este problema originado por la diabetes y unas 25.000 muertes cada año.

El parche, no más grande que una moneda pequeña, está cubierto de centenares de microagujas que contienen enzimas que detectan la glucosa y vesículas con insulina, un sistema que imita a las células beta del páncreas. El funcionamiento se debe a la presencia de dos sustancias: ácido hialurónico (muy utilizado en la industria cosmética) y 2-nitroimidazol, un compuesto orgánico. La fusión de ambas sustancias dio como resultado una molécula que en un extremo es hidrófila y en el otro hidrofóbica, cuya estructura es similar a la de burbujas, 100 veces más pequeñas que la anchura de un cabello humano. En cada una de estas vesículas se insertó un núcleo sólido de insulina y enzimas diseñadas para la detección de glucosa. Así cuando los niveles de glucosa en sangre aumentan, las vesículas absorben el exceso de azúcar y las enzimas que están en su interior transforman la glucosa en ácido glucónico consumiendo todo el oxígeno. La situación de hipoxia (deficiencia de oxígeno en el organismo) hace que las moléculas hidrofóbicas se vuelvan hidrofílicas, dando lugar a un rápido descenso de las vesículas que a su vez envían insulina al torrente sanguíneo.

Tanto la detección de glucosa como la liberación de insulina se hacen a través de pequeñas microagujas dispuestas sobre una lámina de silicio. Al colocar la lámina sobre la piel, las microagujas penetran en ella poniéndose en contacto con los capilares.
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 "Hemos diseñado un parche para la diabetes que trabaja rápido, es fácil de usar, y está hecho de materiales no tóxicos, biocompatibles", ha señalado en un comunicado el co-autor principal Zhen Gu, profesor de la UNC. Además, explica, "todo el sistema se puede personalizar para tener en cuenta el peso de una persona diabética y la sensibilidad a la insulina, así que hemos podido hacer el parche todavía más inteligente".


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Como conclusión, podemos decir que el parche es más beneficioso ya que es una forma sencilla de controlar la glucosa y administrar insulina, sobre todo en el caso de niños pequeños y personas que les tengan pánico a las agujas, se le evitaría los pinchazos con aguja como se hace hasta hoy día. Además las enfermedades provocadas por la diabetes como la ceguera, amputaciones, ... se verían reducidas al tener un mayor control, viéndose también reducidos los gastos en sanidad.
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Referencias

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