sábado, 10 de diciembre de 2016

La química de Breaking Bad, ¿realidad o ficción?


En los últimos años, la ciencia se ha hecho hueco en televisión con series como Breaking Bad (Química), The Big Bang Theory (Física) o House (Medicina) pero, ¿hasta qué punto son verídicas las afirmaciones científicas que se hacen en ellas? ¿Podemos creernos todo lo que nos cuentan, o hay un lado de ficción y otro de realidad?

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Figura 1: Imagen de la serie Breaking Bad [1]


Breaking Bad ha sido considerada por algunos críticos como la mejor serie dramática de todos los tiempos. La serie se centra en la figura de Walter White (Bryan Cranston), un profesor de química de instituto, que se entera de que tiene un cáncer de pulmón incurable. Junto a un antiguo alumno, Jesse Pinkman (Aaron Paul), deciden fabricar anfetaminas y ponerlas a la venta con el fin de liberar a su familia de problemas económicos cuando se produzca el fatal desenlace.

Los guionistas de Breaking Bad han trabajado con investigadores como la doctora Donna Nelson (Profesora de química en la Universidad de Oklahoma) y con agentes de la DEA, la agencia federal estadounidense contra el tráfico de drogas {1}.

A continuación, vamos a tratar algunos de los acontecimientos más importantes de la serie relacionados con la química:

·    Síntesis de metanfetamina:

El objetivo de Walter es producir un compuesto que se conoce comúnmente como metanfetamina (N-metil-1-fenilpropan-2-amina). Durante los primeros episodios, Walter y Jessie utilizan la llamada “ruta Nagai”, en la que la metanfetamina se produce a partir de pseudoefedrina, que es un compuesto que se utiliza en muchos medicamentos contra la congestión nasal, fósforo rojo que obtienen de las cerillas y cristales de yodo que obtienen a partir de desinfectantes.



Figura 2: Ruta Nagai [2]

No obstante, debido a que la policía sospecha pronto de alguien que compre demasiados medicamentos contra la gripe, se ven obligados a cambiar de ruta de síntesis.

Walter propone entonces utilizar un método de “aminación reductora” utilizando fenilacetona y metilamina. La metilamina se utiliza en aplicaciones industriales (obtención de fármacos, pesticidas, disolventes…), pero es una sustancia extremadamente controlada por las agencias de lucha contra la droga. La reacción que se da es la siguiente:



Figura 3: Aminación reductora [3]


¿Y qué hay del color azul?
La metanfetamina producida por Walter se torna azul cuando él deja de usar reducción de pseudoefedrina y pasa a la aminación reductora {2}. El color azul aparentemente es algo que forma parte de la trama, ideado por los escritores de la serie para hacer el producto de Walt visualmente identificable. La metanfetamina azul existe en la realidad, pero si el producto tuviese una pureza cercana al 100%, los cristales serían blancos o incoloros. El color azul podría ser resultante de impurezas formadas durante la reacción.

     Gas fosfina:

La fosfina (o fosfano), PH3, es un gas incoloro, inflamable, que explota a temperatura ambiente y que huele a ajo o pescado podrido {3}. Es usado en las industrias de semiconductores y de plásticos, como insecticida, etc.

En una escena que sucede en el laboratorio móvil de Walter en el desierto de Arizona, dos mafiosos amenazan a Walter. Él improvisa un método para defenderse arrojando fósforo rojo en agua caliente. Walter consigue escapar, encerrando a sus atacantes dentro de la caravana. Después le explica a Jesse que esta reacción produce gas de fosfano venenoso.

Existe cierta controversia con esta escena, ya que en la serie usan fósforo rojo con un líquido caliente, y se dice que bajo estas condiciones no se produciría el gas mencionado. Una posible explicación es que, junto con el fósforo rojo, había almacenado fósforo blanco y que el agua era en realidad hidróxido potásico.


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      Fulminato de mercurio: 

El fulminato de mercurio (II), Hg(CON)2, es un explosivo muy inestable. Se prepara haciendo reaccionar mercurio con ácido nítrico en presencia de etanol, pudiendo formar cristales de color azul celeste {4}.



En la serie, Walter arroja un grueso cristal de fulminato contra el suelo y provoca una explosión suficiente para romper las ventanas y causar otros daños, pero sin herir a las personas que se encuentran en la habitación.

Pero, ¿es esto verosímil? El programa de televisión MythBuster comprobó que no, es decir, el fulminato sí puede explosionar al ser arrojado, pero para causar esos destrozos se tiene que disponer de cantidades más grandes que el cristal que Walter lanza. Construyeron una réplica de la oficina de tuco, y un brazo robótico que hace las funciones de Walt arrojando 50 gramos de fulminato. En este caso, no ocurre nada. Finalmente, emplean 250 gramos y todo el habitáculo se viene abajo. El problema es que “mueren” bajo los escombros todos los que se hallan dentro, lo cual no ocurre en la serie.        

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·     Termita:

     Para robar un barril de metilamina de un almacén vigilado, Jesse y Walter deben atravesar una puerta de seguridad {5}. Para poder abrir la puerta de seguridad, Walter prepara termita, una combinación de aluminio y óxido de hierro capaz de alcanzar altísimas temperaturas y derretir la cerradura.

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·    Pila galvánica:

      En este caso, los protagonistas necesitan recargar en el desierto la batería de su caravana. Al profesor de química, a falta de otros medios, se le ocurre construir una pila electroquímica, similar a las pilas clásicas de óxido de mercurio (conocidas comúnmente como pilas de botón), utilizando óxido de mercurio y grafito como cátodo, que se encuentran en las pastillas de frenos de la autocaravana, frente a un ánodo de zinc que se encuentra en la aleación de tornillos, arandelas, monedas, tuercas y otras piezas metálicas que consiguen reunir. Como puente salino emplean esponjas impregnadas con hidróxido potásico sobrante de la síntesis de la metanfetamina que producen.

Así, fabrican seis pilas que ponen en serie, formando una batería de unos 8 voltios teóricos que conectan en paralelo mediante hilos de cobre a la batería de la autocaravana para cargarla. Las baterías de estos vehículos son de 12 o 16 voltios, por lo que surge la duda de si el montaje de Walter y Jesse es suficiente para arrancar el motor.

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En conclusión, Breaking bad ha sido y será una de las series más grandes de todos los tiempos, tanto por su trama y reparto de actores como por su precisión científica, que hace que los apasionados por la ciencia encuentren esta serie realmente atractiva.

Aunque hemos visto que hay ciertas inexactitudes o controversias con la serie, lo cierto es que hay gran parte de realidad en todo lo que hacen, asesorado por especialistas en la materia, que pensamos que hacen que el rigor científico de la serie sea excelente.

Este tipo de “series científicas” está demostrando ser un formato que gusta mucho al público en general y que aún tiene mucho por ofrecernos, ya que la ciencia puede ofrecernos un amplio abanico de posibilidades para nuevas creaciones en el futuro. ¿Con qué nos sorprenderán en un futuro? ¿Estará al nivel de series actuales? Hasta entonces, sólo nos queda relajarnos en nuestro salón, coger un bol de palomitas y disfrutar de estas obras de arte que nos ofrecen horas y horas de entretenimiento a la par que hacen que nos interesemos más por la ciencia que nos rodea.

Referencias:



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